
De golpe lo vi venir corriendo, saltando por los sillones y se dirigía directo al botón.
El gato al sentir el olor freno su carrera en seco y se dio media vuelta alejándose.
Se me ocurrió que si utilizando este spray podía evitar que el gato se acerque a cosas rociadas con el desodorante pues entonces si rociaba alrededor de él lo obligaría a quedarse quieto en su lugar. No iría a ningún lado, se quedaría allí porque no podría pasar la barrera del inefable repelente cuyos ingredientes descubrí un día que comía una ensalada. Era clarísimo el repelente estaba echo a base de cebolla y cilantro.
En fin, tome al gatito y lo pare en medio del living, destape el desodorante y a una distancia de unos 20 centímetros del gato comencé a rociar el piso con el spray. Lo hice alrededor del felino, cercándolo. El gato me miro con cara de asco, abriendo su hocico dejando ver sus dientecitos, y se fue. Simplemente se fue.
El gato al sentir el olor freno su carrera en seco y se dio media vuelta alejándose.
Se me ocurrió que si utilizando este spray podía evitar que el gato se acerque a cosas rociadas con el desodorante pues entonces si rociaba alrededor de él lo obligaría a quedarse quieto en su lugar. No iría a ningún lado, se quedaría allí porque no podría pasar la barrera del inefable repelente cuyos ingredientes descubrí un día que comía una ensalada. Era clarísimo el repelente estaba echo a base de cebolla y cilantro.
En fin, tome al gatito y lo pare en medio del living, destape el desodorante y a una distancia de unos 20 centímetros del gato comencé a rociar el piso con el spray. Lo hice alrededor del felino, cercándolo. El gato me miro con cara de asco, abriendo su hocico dejando ver sus dientecitos, y se fue. Simplemente se fue.
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